miércoles, 24 de septiembre de 2008

Nuevos indicios para probar que el oro de Odyssey es español

El Ministerio de Cultura presentó el pasado lunes nuevas pruebas ante el juzgado de Tampa (California) para demostrar que el barco que encontró la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration en mayo de 2007 es La Mercedes y que se trata de un buque de guerra español, es decir, patrimonio histórico que pertenece exclusivamente a España. Esos documentos, según señaló el subdirector general de Protección del Patrimonio, Luis Lafuente, son una "prueba definitiva" que permite reclamar la custodia de todo lo encontrado por Odyssey frente a las costas del Algarve.

Las pruebas son documentos históricos sacados del Archivo de Indias, del Museo Naval y ordenanzas de la Marina que regulaban el transporte de ciudadanos y la carga que éstos llevaban consigo.

En esas pruebas remitidas al juzgado no se habla nunca de la carga que llevaban los mercaderes en el barco. Documentos examinados por este periódico en el Archivo de Indias y publicados el pasado 7 de septiembre demuestran que la mayor parte de la carga de oro y plata que se encontraba en el barco (697.621 pesos de la época) pertenecía a unos 130 mercaderes españoles. El resto (253.606 pesos) era dinero de la Corona.

Trágico acontecimiento

Pese a ello, España reclama todo lo que Odyssey encontró. "Nosotros esperamos que el juez de Tampa reconozca nuestros derechos sobre el barco y su carga", señaló ayer Luis Lafuente. "Una vez que eso ocurra, barajamos todas las posibilidades, es decir, que cualquier otro país o los descendientes de los mercaderes reclamen derechos sobre lo encontrado. En ese caso, cualquier reclamación tendría que hacerse según las leyes españolas", explicó.

Los documentos históricos presentados "acreditan que La Mercedes representó un trágico acontecimiento en la historia de España", declaró ayer el Ministerio de Cultura en un comunicado. "El hundimiento, el 5 de octubre de 1804, tras entrar en combate con la flota británica, dio comienzo a una década de guerra que determinaría el desarrollo de la historia de España y de Europa".

Odyssey tendrá que responder a las pruebas aportadas por España antes del próximo 17 de noviembre. A partir de ahí, el juez Mark Pizzo tendrá que decidir quién tiene razón o si el caso tendrá que resolverse en un juicio ante los tribunales.

El Pais- Á. DE CÓZAR - Madrid - 24/09/2008

España considera «definitivas» las pruebas contra Odyssey

El Ministerio de Cultura demuestra que el barco del que la empresa americana extrajo el tesoro es español El Gobierno alega que el pecio forma parte del «patrimonio histórico»
España presentó ante un tribunal de Tampa (EEUU) pruebas «abundantes y definitivas» de que el barco del que la empresa Odyssey extrajo un tesoro valorado en 500 millones de dólares es la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes', hundida en 1804 y cuyos restos son «patrimonio histórico» español.

El Ministerio de Cultura informó ayer en un comunicado de que presentó anteayer las pruebas y principios jurídicos en los que fundamenta la protección del barco español y por los que reclama el retorno a la custodia española de los objetos extraídos por la empresa norteamericana.

Los documentos históricos presentados «acreditan que la Mercedes representó un trágico acontecimiento en la historia de España» -afirma Cultura- y que su hundimiento, el 5 de octubre de 1804, tras entrar en combate con un barco británico en el Atlántico, «dio comienzo a una década de guerra que determinaría el desarrollo de la historia de España y de Europa».

«Por tanto, los restos de la Mercedes son patrimonio histórico, además de constituir la tumba de más de 250 marinos y ciudadanos españoles que murieron cuando la Mercedes explotó y se hundió», añade.

La «historia completa» de la fragata ha sido reconstruida por un equipo conjunto del Ministerio de Cultura, la Armada, el Museo Arqueológico Nacional, la Real Academia de la Historia y otras instituciones, «demostrando que éste, y no otro, es el pecio expoliado por Odyssey». Cultura afirma que Odyssey llevó a cabo «en secreto» y «después de haber recibido instrucciones específicas de que estaba prohibida» la extracción del tesoro, compuesto por 500.000 monedas de oro y plata, y que la empresa norteamericana anunció en mayo del pasado año.

Identificación

La documentación presentada por España «demuestra, además, que la Mercedes estuvo en servicio militar activo con la misión de proteger al Estado español y a sus ciudadanos a lo largo de toda su historia, y también en el momento en que explotó y se hundió en combate».

Según el Ministerio, el material presentado «prueba que Odyssey era plenamente consciente de ello», lo que explica «el secreto con que actuó y sus afirmaciones de no conocer la identidad del pecio».

La documentación incluye un «amplio» material fotográfico y otras pruebas «que demuestran que el pecio sólo puede ser la Mercedes», añade Cultura, que precisa que el pecio fue «definitivamente» identificado mediante cañones, anclas, armas, efectos personales y monedas tomadas del barco.

Entre los principios legales invocados por España para reclamar el tesoro se encuentra el derecho de una nación a proteger sus sitios y su patrimonio histórico -incluidos los barcos hundidos- de cualquier tipo de perturbación y expolio por cazatesoros.

El Diario Montañés-24.09.08 -EFE

Joaquín González Echegaray clausura el ciclo de conferencias de prehistoria de Puente Viesgo

El historiador y arqueólogo retrata al hombre paleolítico como 'superdepredador'
El historiador y arqueólogo cántabro Joaquín González Echegaray, director del Instituto para Investigaciones Prehistóricas, imparte la última ponencia del XVIII Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo, a partir de las ocho de la tarde, en el Gran Hotel Balneario.

González Echegaray, a quien la Sociedad Prehistórica de Cantabria dedicó el ciclo de conferencias de 2007, clausurará de manera oficial esta edición, en la que se ha rendido homenaje al prehistoriador francés Jean Clottes a través de un programa de trece ponencias iniciado el pasado mes de julio. Su labor de investigación, gestión y difusión del patrimonio cultural desarrollada a lo largo de su dilatada carrera profesional, ha destacado especialmente en los campos de la arqueología, la historia y la etnografía. Doctor en Filosofía y Letras y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, González Echegaray fue nombrado hace dos años Hijo Predilecto de Cantabria.

La conferencia de González Echegaray, bajo el epígrafe 'El hombre paleolítico como superdepredador', sucede en el calendario de este año a la impartida por la catedrática de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, María Soledad Corchón, quien analizó los contactos culturales entre los grupos paleolíticos de la Cornisa Cantábrica y los asentados en los Pirineos. La ponente aclaró que investigaciones arqueológicas recientes confirman que hubo contactos directos entre tribus del Paleolítico distanciadas entre sí más de 600 kilómetros y, en especial, entre las del norte de España y las de la zona pirenaica francesa. Para la catedrática de la Universidad de Salamanca, las evidencias científicas de estos intercambios culturales son evidentes por los mismos materiales utilizados, como el sílex, y la similitud de muestras artísticas, como rodetes o contornos recortados, hallados tanto en la región pirenaica como en las cuevas prehistóricas del norte de España».

Recíproco

Este intercambio cultural, subrayó María Soledad Corchón, fue recíproco, lo que desmiente la creencia de que los grupos paleolíticos del Cantábrico se limitaban a copiar el arte de los de las zonas pirenaicas francesas. «Aquí se han encontrado útiles y manifestaciones artísticas propias de los grupos de los Pirineos pero también allí se han hallado las creadas por los paleolíticos de la Cornisa Cantábrica», manifestó la ponente.

El Diario Montañés-24.09.08 -G. BALBONA

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Exhumado para estudiar el ADN

El cuerpo de un aristócrata británico fallecido hace casi noventa años ha sido exhumado como parte de un estudio destinado a combatir futuras pandemias de gripe. Se trata de Mark Sykes, propietario de tierras de Yorkshire (norte de Inglaterra), que murió en Francia en 1919 a causa de la pandemia de «gripe española» que afectó al mundo entre 1918 y 1919. Los expertos confían en que este ataúd haya permitido conservar el virus de la gripe española, cuyo ADN puede tener una estructura genética similar a la de la gripe aviar, añade la BBC.

El Diario Montañés- 17.09.08

El ciclo sobre prehistoria afronta su recta final de la mano de la catedrática Soledad Corchón

La ponencia, penúltima de esta edición, de la especialista de la Universidad de Salamanca versará sobre el arte magdaleniense en la Cornisa Cantábrica
El ciclo sobre prehistoria de Puente Viesgo afronta hoy su recta final con una ponencia sobre el arte magdaleniense en la Cornisa Cantábrica. La catedrática de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, María Soledad Corchón, imparte, a partir de las ocho de la tarde, en el Gran Hotel Balneario, la penúltima ponencia del ciclo de conferencias sobre prehistoria de Puente Viesgo, que este año cumple su decimoctava edición. 'El arte magdaleniense de la Cornisa Cantábrica y su relación pirenaica' es el epígrafe de la ponencia que sucede a la impartida por el prehistoriador y arqueólogo francés Jean Clottes, presidente del Comité Internacional de Arte Rupestre de la UNESCO, a quien la Sociedad Prehistórica dedica este año el ciclo de Puente Viesgo.

Clottes, cuyo informe favorable respaldó la decisión de la UNESCO de designar Patrimonio de la Humanidad a nueve cuevas prehistóricas de Cantabria, fue homenajeado antes de iniciar su conferencia y recibió una reproducción del bastón de mando hallado en la Cueva Monte del Castillo, galardón con el que la Sociedad Prehistórica reconoce «la contribución al conocimiento y la difusión del patrimonio cultural y artístico de la prehistoria de la región». El prestigioso arqueólogo francés comenzó su conferencia, 'Chamanismo en el arte paleolítico', con la presentación de su último libro, 'El arte de las cavernas prehistóricas', donde reafirma su creencia de que la mayor parte del arte rupestre del Paleolítico se elaboró de acuerdo a «un sistema chamánico de creencias». A juicio de Clottes, los paleolíticos entraban en las profundidades de las cuevas «para plasmar representaciones y con un fin religioso, no para vivir allí; y todos sabemos que en todo lugar y en toda suerte de mitologías, el mundo subterráneo siempre ha sido considerado como el reino de lo sobrenatural». El prehistoriador francés recordó las numerosas muestras que reafirman que «los sitios pintados o grabados en las cuevas eran considerados como una entrada al mundo de los espíritus, una puerta que podía operar en ambos sentidos y donde también se facilitaban las visiones».

El día 24, Joaquín González Echegaray, director del Instituto para Investigaciones Prehistóricas, impartirá la charla de clausura.

El Diario Montañés- 17.09.08 -G. B.

Los dinosaurios no eran mejores, es que tuvieron suerte

Los dinosaurios fueron los amos de la Tierra durante tanto tiempo (más de cien millones de años) y tuvieron tanto éxito evolutivo diversificándose en tantas especies aptas para tantos ecosistemas diferentes, que los científicos se preguntan por qué serían superiores a otros grupos de animales, qué tenían de especial. Pero a lo mejor no era nada de especial, no estaban mejor adaptados que otros, y ni siquiera fueron, en principio, los amos.

Lo suyo "no fue más que suerte, pura y simple", dicen dos científicos que han estudiado a fondo los patrones evolutivos de los dinosaurios y de sus competidores más próximos durante el triásico (hace entre 251 y 199 millones de años). Mike Benton y Steve Brusatte se han centrado en el grupo de animales de los crurotarsi archosaurs, próximamente relacionados con los cocodrilos, que forman la mitad de los archosauros (la otra mitad son los dinosaurios), informa la universidad de Bristol (Reino Unido), donde trabaja Brusatte.

Este grupo animal era tremendamente diverso, con especies pequeñas y grandes, herbívoros, predadores, cuadrúpedos, bípedos, etcétera. Compartirían nichos ecológicos con los dinosaurios y, de hecho, Brusatte y Benton explican en Science que no han encontrado (estudiando unos 500 rasgos de los esqueletos) una tasa de evolución diferente entre unos y otros. Esto es sorprendente, explican, porque de haber sido realmente superiores los dinosaurios, o competidores más fuertes, cabría esperar una evolución más rápida.

"Durante mucho tiempo se ha pensado que habría algo especial de los dinosaurios que los ayudó a tener más éxito en el Triásico, en los primeros 30 millones de años de su historia, pero no es cierto", comenta Brusatte. "Si uno hubiera estado en esa época y le hubieran preguntado qué grupo dominaría la Tierra en los próximos 130 millones de años, habríamos contestado que los crurotarsi". Pero fue al revés, dominaron los dinosaurios. Debieron de tener suerte.

EL PAÍS - Madrid - 17/09/2008

sábado, 13 de septiembre de 2008

La Fundación Comillas se une al impulso de la obra de Donènech i Montaner como Patrimonio de la Humanidad

Ayer firmó un convenio con la institución que lleva el nombre del arquitecto catalán
La Fundación Comillas y la Fundación Doménech i Montaner realizarán de forma conjunta actividades y actuaciones dirigidas a promover la declaración de toda la obra del arquitecto catalán como Patrimonio de la Humanidad, una distinción que ya ostentan dos de sus edificios: el Palau de la música y el Hospital San Pablo. Doménech i Montaner fue el autor de la reforma del Seminario Mayor de Comillas entre 1989 y 1999.

Para ello los directores de la Fundación Comillas y Doménech i Montaner, Ignacio Rodríguez del Bosque y Josep Anton Grau i Reinés, respectivamente, firmaron ayer un convenio de colaboración. Además, se está trabajando ya en una exposición itinerante en torno a la vida y obra de Doménech i Montaner, que tendrá como punto inaugural el propio Seminario Mayor. Dada su envergadura se calcula que no estará concluida hasta dentro de dos años.

Ambas fundaciones se comprometieron ayer a organizar cursos, simposios o seminarios, así como exposiciones, intercambios o colaboraciones de todo tipo de proyectos culturales de interés común. Tendrá especial significado el contexto de los siglos XIX y XX a nivel artístico, cultural y filosófico, «una etapa tremendamente rica» como señaló Rodríguez del Bosque.

También habrá intercambio de publicaciones y trabajos de investigación y de otros materiales académicos, como la digitalización de fondos bibliográficos y documentales. Junto a ello la Fundación Doménech i Montaner adquiere el compromiso de impulsar la difusión y el conocimiento del Seminario Mayor de Comillas «como modelo de recuperación arquitectónica fundamental en el respeto al Patrimonio artístico y cultural». Del Bosque se refirió a Comillas como «un centro experimental del modernismo, la proa de un barco que se adelantó incluso a la propia corriente desarrollada posteriormente en Cataluña.

El Diario Montañés-13.09.08 -PILAR CHATO

Un dolmen quedará protegido y libre de edificios en Sevilla

El entorno del dolmen de Montelirio, un monumento prehistórico de un gran valor arqueológico, será preservado. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha iniciado los trámites de la declaración de zona arqueológica de los términos municipales de las localidades sevillanas de Castilleja de Guzmán y Valencina de la Concepción. Esta medida impedirá la construcción de un centro comercial y un geriátrico en el entorno del dolmen. El anuncio de estas dos edificaciones originó una fuerte oposición vecinal. En la zona del monumento funerario, que está enclavado en Castilleja de Guzmán, se levantará un centro de interpretación arqueológica.

La Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán firmarán un convenio de colaboración para invertir cerca de 250.000 euros en la restauración del dolmen y en la construcción del centro de interpretación, cuyas obras se iniciarán en esta legislatura. El alcalde de Castilleja de Guzmán, Carmelo Ceba, señaló ayer que el centro de interpretación constará de salas audiovisuales y expositivas.

Leonardo García Sanjuán, profesor de la Universidad de Sevilla, calificó el dolmen de Montelirio como "una catedral de la prehistoria" que permite conocer mejor la sociedad del tercer milenio antes de Cristo. El dolmen consta de un corredor y una cámara circular con depósitos para las personas muertas. "El dolmen de Montelirio es para las religiones prehistóricas el equivalente de lo que eran las catedrales para la religión medieval. Es un templo de rango arquitectónico, cultural y simbólico análogo a lo que es la catedral de Sevilla para el cristianismo", comentó García Sanjuán.

"Los dólmenes son lugares de conmemoración funeraria y de culto a los antepasados, que en estas sociedades tenían una importancia enorme. En los dólmenes se practicaban enterramientos, eran lugares de conmemoración y podían ser incluso lugares de peregrinaje", añadió el profesor de prehistoria.

El presidente de la Asociación en Defensa del Territorio del Aljarafe [comarca donde se sitúa el dolmen], Juan Antonio Morales, dijo que la medida de la Junta es "una magnífica decisión".

El Pais- SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA - Sevilla - 13/09/2008

viernes, 12 de septiembre de 2008

«El complejo de La Garma es un lugar para el futuro»

El experto francés recibirá hoy un homenaje en Puente Viesgo por su respaldo a la declaración de Patrimonio de la Humanidad de nueve cuevas cántabras
El presidente del Comité Internacional de Arte Rupestre (Icomos) de la Unesco, Jean Clottes, que respaldó el pasado mes de julio la declaración de Patrimonio de la Humanidad de nueve cuevas prehistóricas cántabras, será hoy homenajeado por la Sociedad Prehistórica de Cantabria en el 18º Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo, que este año está dedicado al prehistoriador francés. Este veterano ciclo cuenta con el apoyo de la Obra Social de Caja Cantabria.

Jean Clottes recibirá el habitual galardón de reconocimiento por su contribución a la difusión y el conocimiento del patrimonio cultural prehistórico de la región, una reproducción del bastón de mando hallado en la cueva Monte del Castillo, justo antes de que el prehistoriador francés imparta la antepenúltima conferencia programada este año.

La conferencia del presidente de Icomos, que se desarrollará en el horario y escenario habituales de las conferencias sobre prehistoria de Puente Viesgo, a partir de las ocho de la tarde en el Gran Hotel Balneario, versará sobre una de las especialidades del prestigioso prehistoriador francés, 'El chamanismo en el arte paleolítico'. Clottes presentará su último libro 'El arte de las cavernas prehistóricas', editado en francés e inglés, y que en breve será traducido al español.

La conferencia de Clottes sucede en el 18º Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo a la impartida por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria y codirector de las excavaciones arqueológicas de la cueva prehistórica asturiana de El Mirón, Manuel González Morales, sobre los distintos descubrimientos del arte prehistórico en Asturias desde el año 1908.

-Usted vino por primera vez a Cantabria cuando un colega trabajaba en la cueva de Hornos de la Peña.

-Era el año 1973. Visité la cueva de Hornos de la Peña, en San Felices de Buelna y me invitaron a participar en una mesa redonda sobre prehistoria que se organizó en Puente Viesgo. Yo entonces estaba haciendo la tesis doctoral sobre el megalitismo. En aquella mesa redonda estaba como un extranjero, pero aprendía de gente tan sabia como Joaquín González Echegaray o Eduardo Ripoll. Fue cuando me interesé por el arte paleolítico. Desde entonces tengo un sentimiento de apego muy fuerte a Puente Viesgo y a Cantabria.

-¿Regresó pronto?

-Sí. En 1976 impartí una ponencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el Palacio de la Magdalena. Poco después conocí las cuevas del Monte Castillo.

-Ayer visitó la cueva de La Pasiega, unas de las cuatro cavidades de este gran conjunto paleolítico.

-Mire, hace treinta conocí la cueva de La Pasiega de la mano de mi amigo José María Ceballos. He visto cosas que no conocía, detalles como pequeños grabados muy finos de una cabra y una cierva.

-Su aportación a la declaración de las cuevas prehistóricas del Cantábrico, nueve de ellas cántabras, ha sido determinante por su función de asesor de la Unesco.

-Antes no podía decir nada, porque desde que empecé a elaborar el informe, precisamente hace un año, en septiembre de 2008, llevaba este arduo trabajo con la máxima discreción. Son cuevas que merecen esta catalogación por lo que representan para el arte paleolítico y para la Humanidad. Hay que reconocer que la propuesta estaba muy bien hecha por las tres autonomías y Roberto Ontañón, en concreto, realizó un trabajo concreto y claro. Todo esto facilitó mi trabajo de experto. Cuando recibí un mensaje desde Quebec con el acuerdo de declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad me llevé una enorme alegría.

-¿Altamira ha perdido categoría con esta declaración?

-¿Por qué? Altamira estaba en la lista de la Unesco desde 1979 y lo que se ha aprobado es una extensión de nuestra 'capilla sixtina'. Le traduzco una expresión latina: «Altamira es la primera de los iguales». Todo arte no es comparable, es como comparar a Van Gogh con Gauguin.

-José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira, considera que la declaración no tiene una gran relevancia.

-Lo que ha dicho es que la declaración no añade una mayor nivel nivel de protección. Pero la Unesco no es el país. Tienen que ser España y las comunidades autónomas las que den a conocer el arte y la cultura de estas cavidades.

-¿Y sobre su relevancia?

-Si que tiene importancia, es un honor. El Estado ha propuesto las razones científicas y culturales, de las que subyacen dos consecuencias: el interés del público por aquellas cuevas que estén abiertas y que ahora es más fácil recibir ayudas económicas para políticas de conservación.

-¿Qué grado de conservación presentaban cuando hizo el informe?

-Si estas cuevas no hubieran presentado un óptimo nivel de conservación no las hubiera propuesto a la comisión de la Unesco.

-Hágame un breve diagnóstico de cada cueva cántabra: El Pendo.

-Es una cueva inmensa. Existen menos pinturas que en Monte Castillo, pero es aun sentamiento humano con restos de arte mobilar y astas de reno.

-Covalanas.

-Es muy original, con pinturas en las que predominan el color rojo. Los ciervos que salen del fondo de la cueva están realizados en un momento particular del paleolítico.

-El complejo de La Garma.

-Es el sitio del futuro, porque quedan excavaciones para dentro de 40 o 50 años. Es un hallazgo de finales del siglo XX y no sólo se han encontrado pinturas. Es el contexto arqueológico el que le da valor, con una superficie de 800 metros cuadrados, con miles de restos encontrados como huesos, astas de reno o arte mobilar que pertenecen a dos periodos, el claretiense y el magdaleniense.

-Chufín, en Rionansa.

-Es un ejemplo magnífico de los signos geométricos. Se encuentran conjuntos de puntos y símbolos que no sabemos lo que representan.

-Monte Castillo.

-El Monte Castillo, en Puente Viesgo, era un lugar sagrado como el monte Sinaí para los judíos. Existen pruebas de que sus cuatro cavidades estuvieron pobladas durante 30.000 años por los neardentales y luego por los cromañones, que eran como nosotros. En toda la historia del arte paleolítico es un recinto único. El proyecto anunciado por el consejero de Cultura de realizar un parque arqueológico en su entorno me parece un acierto.

-Hornos de la Peña.

-Se trata de la otra vertiente del Monte Castillo, y se encuentran grabados de épocas diferentes como los antropomorfos (cuerpo de hombre y cola de animal). Esta cueva sufrió muchísimo durante la guerra civil.

-Y volviendo a Altamira, ¿cree que la cueva de las pinturas se abrirá de nuevo al público?

-Depende mucho de los estudios de los técnicos. Altamira, como la mayoría de las cuevas no puede recibir muchos visitantes y más en este caso por la calidad de sus pinturas. No podemos precipitarnos y se debe tomar la medida más conservacionista porque estamos hablando de una cueva única. Creo que las visitas deben ser muy reducidas.

El Diario Montañés- MAXI DE LA PEÑA- 10-9-08

Clottes recibe un homenaje por su apoyo a las cuevas cántabras

El experto francés, distinguido en Puente Viesgo por su labor como presidente del comité del arte rupestre de la Unesco
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ofreció ayer en Puente Viesgo, un homenaje al investigador Jean Clottes en reconocimiento por su labor a favor de la declaración de Patrimonio de la Humanidad a nueve cuevas de Cantabria concedida por la Unesco el pasado 7 de julio en su reunión en Quebec.

A este acto que estuvo presidido por el consejero López Marcano, han asistido el rector de la Universidad de Cantabria, Federico Gutiérrez Solana, los alcaldes de los municipios donde están la cuevas distinguidas, representantes del Instituto Internacional de Prehistoria, los directores del Museo Altamira y de Monte Castillo, así como los directores generales de Cultura, Turismo y Deporte.

En su intervención, López Marcano agradeció el trabajo de este asesor de la Unesco, que «ha sido persona clave para que este institución internacional adoptara esta grata decisión que ha hecho que nuestra comunidad tenga en la actualidad un reconocimiento mayor de las riquezas que albergan nuestras cavidades».

También recordó la estrecha relación de Clottes con los investigadores de la región y su profunda conocimiento de la «calidad y excepcionalidad de nuestro rico patrimonio subterráneo, por lo que el Gobierno de Cantabria como representante de todos los ciudadanos de esta región, quiere con este sencillo homenaje hacer justicia a Jean Clottes».

El consejero de Cultura anunció que ha invitado a Clottes a que forme parte de la comisión técnica encargada de redactar el discurso museográfico del parque arqueológico que su departamento va a realizar en la cuevas del Monte Castillo, «ya que sabemos de su cariño por la cuevas que lo conforman así como su profundo conocimiento de todas ellas».

Emoción y gratitud

Por su parte, Jean Clottes agradeció emocionado este acto, y recordó «que cuando le dieron la noticia de la decisión de la Unesco fue el 8 de julio, coincidiendo con su cumpleaños, por lo que fue el mejor regalo que pude recibir». Este asesor de la Unesco afirmó que el trabajo ha sido muy fácil «pues la candidatura estaba muy bien presentada y trabajada por el equipo coordinado desde Cantabria, en la que se incluían cuevas de Asturias y el País Vasco».

Este investigador afirmó que en la región «existen conjuntos arqueológicos únicos en el mundo como el sistema que conforma Monte Castillo en Puente Viesgo, o La Garma en donde los trabajos de investigación están demostrando que estamos ante uno de los yacimiento más importantes de la actualidad», concluyó.

El Diario Montañés-11.09.08 -M. DE LA P.

"En Cantabria existen conjuntos arqueológicos únicos en el mundo"

Cultura ofrece un homenaje a este científico asesor de la Unesco

El investigador Jean Clotte afirmó hoy que en Cantabria "existen conjuntos arqueológicos únicos en el mundo", como el sistema que conforma Monte Castillo en Puente Viesgo, o La Garma, en donde los trabajos de investigación están demostrando que se trata de "uno de los yacimiento más importantes de la actualidad".
La consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha ofrecido hoy en Puente Viesgo un homenaje a Clotte en reconocimiento por su labor a favor de la declaración de Patrimonio de la Humanidad a nueve cuevas de Cantabria concedida por la Unesco el pasado 7 de julio en su reunión en Quebec.
A este acto, que estuvo presidido por el consejero Javier López Marcano, asistieron el rector de la Universidad de Cantabria , Federico Gutiérrez Solana, los alcaldes de los municipios donde están la cuevas distinguidas, representantes del Instituto Internacional de Prehistoria, los directores del Museo Altamira y de Monte Castillo, así como los directores generales de Cultura, Turismo y Deporte, según informó el Gobierno.
Jean Clotte agradeció emocionado el reconocimiento y recordó que le dieron la noticia de la decisión de la Unesco el 8 de julio, coincidiendo con su cumpleaños, por lo que fue "el mejor regalo" que pudo recibir.
El asesor de la Unesco afirmó que el trabajo ha sido "muy fácil" pues la candidatura -en la que se incluían cuevas de Asturias y el País Vasco- estaba "muy bien presentada y trabajada" por el equipo coordinado desde Cantabria .
Por su parte, Marcano agradeció el trabajo del investigador, a quien definió como "persona clave" para que la Unesco adoptará esta decisión que ha hecho que Cantabria "tenga en la actualidad un reconocimiento mayor de las riquezas que albergan sus cavidades".
También recordó la estrecha relación de Clotte con los investigadores cántabros y su "profundo conocimiento" de la "calidad y excepcionalidad" del "rico patrimonio subterráneo" regional, por lo que el Gobierno de Cantabria ha querido "hacer justicia" a Clotte con este "sencillo" homenaje.
Asimismo, el consejero anunció que ha invitado al investigador a que forme parte de la comisión técnica encargada de redactar el discurso museográfico del nuevo museo que su departamento va a realizar en la cuevas del Monte Castillo.

El Diario Montañés- 10.09.08 - 17:08 - E. P. |- SANTANDER

Al Mathaf, un oasis de arte en Gaza

Jaudat Judary, un acaudalado constructor palestino, erige en medio de la violencia su propio museo de arqueología - 15.000 personas han visitado ya este pequeño tesoro

Se llama Al Mathaf. En lengua árabe, El Museo. A secas. Imposible confundirse. Es el único de Gaza. Tampoco abundan las personas como Jaudat Judary, que en un territorio sometido por Israel a un bloqueo económico asfixiante y escenario de luchas fratricidas entre palestinos, se las ha apañado para abrir este museo arqueológico a la orilla del Mediterráneo.

En este pedazo de tierra, azotado por un sinfín de guerras desde hace 2.500 años, lo agradecen las casi 15.000 personas, 5.000 de ellos estudiantes, que ya han observado desde su apertura, hace seis semanas, las 300 piezas expuestas en su única sala. Un recinto diseñado con un buen gusto chocante con la miseria que le rodea. "Mi misión es mostrar otra visión, que también existe, otra Gaza", comenta Judary.

Hace 22 años que este activo cincuentón comenzó a coleccionar piezas. Al modo artesanal en que se hacen las cosas en Gaza. Los niños juegan en las playas desde hace décadas a encontrar monedas antiguas. Es una de las fuentes del patrimonio de este enamorado de la arqueología. No la única. "He hecho un esfuerzo para convencer a mis obreros de que tengan cuidado al excavar", comenta Judary, propietario de una empresa constructora. Así ha recolectado puntas de sílex, ánforas, vasijas, capiteles, columnas... Existe un tercer método: los pescadores. "Encuentran auténticos tesoros. Todo lo que uno pueda imaginar", comenta.

Al Mathaf es una suerte de oasis. Alzado junto al paupérrimo campo de refugiados de Shati, el museo cuenta con una amplia y confortable terraza donde se sirven zumos, té y refrescos. En el vestíbulo, Judary muestra proyectiles de cañón de piedra, capiteles bizantinos y se entusiasma cuando señala el tamaño de otro capitel romano: "Si es así de grande, tuvo que pertenecer a un templo de proporciones enormes. No sabemos siquiera dónde estaba. Son demasiadas las guerras que han asolado Gaza y los materiales siempre se han utilizado para construcciones posteriores".

La Franja, sólo 367 kilómetros cuadrados poblados por millón y medio de habitantes, es un yacimiento arqueológico inagotable a la espera de expertos que desentierren su riqueza. Faraones, fenicios, nabateos, el griego Alejandro Magno, romanos, bizantinos, persas, árabes, cruzados, otomanos, Napoleón, británicos, israelíes... todos han dejado su impronta en este territorio mediterráneo. Casi siempre con sangre de por medio. Ya antes del apogeo de Roma, el panorama era bien distinto: el puerto de Gaza era entonces el más transitado del Mediterráneo oriental. Las mercancías procedentes de Extremo Oriente recalaban allí para ser embarcadas rumbo a Europa.

"Cada vez que excavas unos cimientos te encuentras hallazgos", afirma Judary, que ha gastado buena parte de su fortuna en este proyecto. "No creo", añade, "que la falta de dinero público sea el problema. Entre 1994 y 2000 había muchos fondos y misiones internacionales dispuestas a excavar". No ha contado, ni disfruta ahora, con la ayuda de los Gobiernos palestinos. Judary es reacio a hablar de dinero. No revela el monto de la inversión, pero sí los escollos para construir el museo debido a la penuria de materiales. La entrada es gratuita. "Hay mucha ignorancia para conservar la herencia arqueológica, y las autoridades de entonces y las actuales tienen otras prioridades".

Los expolios al patrimonio arqueológico han sido tan constantes como las batallas que han tenido lugar en Gaza. "Muchos extranjeros se han llevado piezas de todas las épocas. El rostro canaanita esculpido en piedra es de las pocas obras que no saqueó el general israelí Moshé Dayán, gran aficionado a la arqueología. Ahora es más difícil. No podemos exportar nada. Es la única ventaja del asedio", sonríe sarcástico.

Responsables de un museo de Ginebra -donde 315 piezas de Judary fueron expuestas hasta octubre de 2007 y aguardan a que el bloqueo a Gaza se relaje para regresar a casa- llegarán a finales de septiembre. "El arqueólogo francés Alain Champú, que trabajó en el Louvre y que ya nos ha ayudado a montar el museo, nos visitará el 1 de noviembre", afirma el constructor. Queda mucho por hacer. Casi todo. Los carteles explicativos cuelgan sólo en árabe. "Aún tenemos que documentar bien las piezas, diseñar folletos, traducirlos al inglés". Es sólo el comienzo.

"Si tuviéramos una situación estable, ampliaríamos el museo y construiríamos salas de conferencias", cuenta Judary. Las reliquias y obras no escasean. "La próxima vez que venga", agrega, "le llevaré a mi casa. Tengo otras mil piezas". Son las nueve de la noche. Hace dos horas que acaba de romperse el ayuno del sagrado mes de Ramadán. Satisfecho el estómago, tras 14 horas sin probar bocado ni beber agua, los lugareños -jóvenes, adultos, niños- tratan de saciar su hambre de ocio en un territorio en el que hace ya muchos años desaparecieron cines y teatros. En la gran cárcel que es Gaza, sólo los locales pueden disfrutar de Al Mathaf. Un pequeño alivio.

Arte en la Franja

- Estatua griega de Afrodita. Es la pieza más preciada. Fue rescatada del mar por unos pescadores en 2005.

- Bajorrelieve canaanita. Rostro de un hombre perteneciente a un ataúd del siglo XIX antes de Cristo. Fue hallado en el centro de la franja.

- Ánforas persas del siglo VII antes de Cristo.

- Horno de plomo romano. Lo usaban a bordo de sus buques. "Es una pieza excepcional", asegura Judary.


EL Pais- JUAN MIGUEL MUÑOZ - Gaza - 12/09/2008

jueves, 4 de septiembre de 2008

Un nuevo hogar para Santa Catalina

El MNAC recibe una gran pintura mural románica del siglo XIII adquirida por el Estado

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ha ingresado hoy la pintura mural románica del siglo XIII Disputa y prendimiento de Santa Catalina, obra adquirida por el Estado mediante la fórmula de la dación en pago de impuestos por parte del Banco de Sabadell. En el acto simbólico de la entrega de la pintura mural, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, se ha mostrado "encantado en cambiar dinero por obras de arte y que venga a museos como el MNAC, que es el gran museo de arte románico del mundo".

La obra depositada por el Ministerio de Cultura procede de la decoración de los muros de la antigua Capilla de Santa Catalina, en la catedral de La Seu d'Urgell (Lleida). La pintura, de grandes dimensiones (1,65 x 1,80 metros), constituye una obra de gran calidad que viene a cubrir un hueco en las colecciones románicas del MNAC, pues representa el momento final del estilo románico, y en ella se hace evidente la transición del estilo 1200 al gótico lineal.

El estilo de estas pinturas se ha considerado recientemente como una derivación del maestro de las pinturas de San Esteban de Andorra, que se exponen en la sala de la colección de arte románico del MNAC dedicada a "El arte en torno a 1200". El conjunto al que pertenece este fragmento estaba compuesto por el ciclo dedicado a Santa Catalina, con las escenas de la Disputa con los filósofos, el Arresto de la santa y el Martirio en la rueda y la decapitación, así como por una representación de la Santa Cena.

Probablemente, las pinturas, que se encontraban ocultas detrás de un retablo barroco, fueron arrancadas antes de 1923 y divididas en tres partes. El fragmento con la Santa Cena ingresó en el Museo Episcopal de Vic en 1933, la escena con el Martirio en la rueda y la decapitación fue adquirida en 1955 por la Fundación Abegg de Riggisberg (Berna, Suiza), donde se expone en su colección permanente, y el fragmento ahora depositado en el MNAC pertenecía a una colección privada española desde 1935 hasta que la compró el Banco de Sabadell.

El Pais- EFE - Barcelona - 04/09/2008

Retrato del primer coruñés

Una técnica novedosa recrea los rostros de los antiguos pobladores de la ciudad

El color del pelo y de los ojos, el tono de la piel o la existencia de una cicatriz es pura ficción. Pero con sus más y sus menos, se puede uno hacer una idea del aspecto físico de los primeros habitantes de A Coruña con la reconstrucción, o mejor dicho "la aproximación facial", que el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) logró hacer a partir de dos cráneos completos hallados en la céntrica calle Real de la ciudad. Son restos humanos que datan de la época romana, de los siglos II a IV, y su transformación en dos cabezas de plástico y arcilla con aspecto humano serán sin duda el principal punto de atracción de la exposición, a partir de finales de septiembre, sobre los orígenes de A Coruña y el modo de vida de sus primitivos residentes.

Para lograr lo que el ayuntamiento anuncia como "la cara de los primeros coruñeses" fueron necesarios nueve meses de minucioso trabajo en el laboratorio de antropología del Imelga que dirige, desde Verín (Ourense), el médico forense Fernando Serrulla. Y el resultado, para el que se empleó técnicas forenses inéditas en España, ya tiene aplicación práctica. Este verano, se utilizó el mismo método ideado para aventurar el rostro del primer coruñés con el fin de identificar el cadáver carbonizado, se supone que de un indigente, aparecido en Lugo. El equipo forense de Verín consiguió, a partir de esos restos, dibujar un retrato robot frontal y de perfil de la cara presumible del fallecido y difundirlo con la esperanza de que alguien lo reconozca.

"Estoy entusiasmado con esta técnica", confiesa Serrulla, "es importante, porque aunque el ADN lo puede casi todo, no sirve cuando se trata de personas desfiguradas o desaparecidas, ahí sólo se logra una identificación por la vía antropológica". Es la primera vez en España que se reconstruye con base científica y metodología forense el rostro de una persona a partir de su cráneo. Ni tan siquiera se empleó un método "tan preciso" para las reconstrucciones faciales realizadas en Atapuerca, asegura el responsable del laboratorio gallego de Antropología. El trabajo consistió en aunar datos reales con "mucha labor" de bibliografía y suplir lo que es imposible de averiguar con imaginación y arte. Una escultora, María Gómez, fue la encargada de dar aspecto humano a los milenarios cráneos coruñeses.

"No sabemos si eran tuertos, gruesos o tenían la nariz torcida, pero nos aproximamos a la morfología general de estas personas a partir de las partes duras de su esqueleto. Son fidedignas las órbitas, los orificios de la nariz y la posición de la boca", cuenta Serrulla. En un croquis con estas informaciones se situaron, en milímetros, las profundidades de las partes blandas de los 52 puntos craneofaciales que suelen tener todos los rostros. Y a partir de ahí, se dibujó un retrato robot de perfil y frontal de los ancestros coruñeses. Pero en vez de hacer un molde en escayola de unos restos humanos de gran fragilidad por su antigüedad y que no conviene manipular, Serrulla recurrió a escanear los cráneos para que una empresa de Madrid realizara una réplica exacta en plástico.

Son, en realidad, dos esculturas de plástico y arcilla, moldeadas por María Gómez siguiendo los datos de los croquis y dibujos del antropólogo forense, lo que se expondrá en A Coruña. Serrulla defiende el hito que supone este resultado. Sin formación alguna, el médico forense de Verín tuvo que recurrir a la ayuda, más bien escasa, de expertos mundiales, sobre todo de la antropóloga escocesa Caroline Wilkinson, conocida por haber recientemente reconstruido el rostro de Johann Sebastian Bach con técnicas forenses y digitales. Aunque ella contaba con una importante ventaja: la existencia de retratos pintados del músico.

"Nadie te quiere enseñar, éste es un mundo muy competitivo, en el que nadie suelta prenda y tuvimos que buscarnos nuestras propias vías", destaca el antropólogo de Verín. Pero al margen de su morfología y el aspecto más o menos imaginario de los ancestros de A Coruña, sí que se sabe con exactitud la edad, el sexo, la talla y la raza de las dos personas a las que pertenecían los dos cráneos milenarios. Aunque eso son datos que seguirán bajo secreto del sumario hasta que se abra, dentro de tres semanas, la esperada exposición.

El País- PAOLA OBELLEIRO - A Coruña - 04/09/2008

La curva de las mujeres

Identificados los restos de 15 adultas y un adolescente en una fosa común de la guerra en la sierra de Cádiz

Hay una curva entre el puerto del Alamillo y la carretera a Ronda, en plena sierra gaditana, a la que los vecinos conocen como "la curva de las mujeres". Cerca de allí fueron enterrados los cuerpos de al menos 15 adultas y un niño. Una exhaustiva investigación acaba de dar nombres y apellidos a esos cuerpos. Son las víctimas del horror ocurrido en el verano de 1936, cuando la tortura y la muerte se instaló en pueblos como Grazalema, en la sierra de Cádiz.

Los primeros resultados de estos trabajos de localización e identificación de víctimas de la Guerra Civil, auspiciados por diversas administraciones y por los colectivos de la memoria histórica, han revelado los nombres de esos cuerpos recién exhumados. Sus nombres son Salud Alberto Zarzuela, Catalina Alcaraz, Cristina Carillo Franco, Teresa Castro Ramírez, Ana Fernández Ramírez, Isabel Gómez, Josefa Gómez, Lolita Gómez, Teresa Menacho, María Nogales Castro, Antonia Pérez Vega, Maria Rincón Barea, Jerónima Rincón Barea, Isabel Román Montes, Natividad Vilchez, y un adolescente conocido como el Nieto de la Bizarra.

"No son como las 13 rosas. No eran activistas políticas ni reconocidas por su ideología. Alguna podía ser novia de un republicano o anarquista, pero no fueron asesinadas por eso", explica Joaquín Ramón Gómez, concejal del PSOE en Grazalema e impulsor de esta investigación.

Según detalla, los pueblos de la sierra de Cádiz, como otras comarcas españolas, sufrieron una brutal represión: "El ataque a las mujeres y los niños era lo más cruel que se podía hacer. Se les rapaba el pelo, les daban purgantes, eran torturados y se les paseaba así por las calles".

El informe forense, que todavía no está concluido, deberá concretar las causas de la muerte de estas 15 mujeres, pero todo apunta ya a que fueron terriblemente maltratadas. "Las detuvieron una a una. Las mantuvieron encerradas tres días. Las montaron en un camión y les dieron muerte de una manera horrible", relata el concejal.

La ausencia de heridas de bala y restos de munición hacen temer una agonía dolorosa. El adolescente es casi con toda probabilidad una víctima colateral. "Seguramente fue al que mandaron excavar la fosa y luego lo mataron para no dejar señales".

Pero alguien que permanecerá para siempre anónimo dejó una señal que permitiría reconocer con los años aquel lugar: una cruz formada con piedras sobre la fosa. Ese relato sobrevivió al paso del tiempo y le llegó de manera directa al ex alcalde de Grazalema, Antonio Mateos, quien impulsó los primeros intentos de desenterrar aquella huella macabra del pasado.

Hace dos años, a través de los testimonios de los vecinos, en aplicación de la Ley de la Memoria, iniciaron la búsqueda de la fosa, ubicada en una finca privada. Los cuerpos han sido exhumados y analizados por un equipo de forenses y antropólogos, cuya primera labor ha sido unir los huesos de cada uno de los cadáveres. También han aparecido enseres personales, como pendientes.

El siguiente paso ha sido publicar la lista con los nombres y apellidos, para que las familias se pongan en contacto con las autoridades y organizar así un homenaje a las víctimas. Aquellas a las que sacaron de la carretera en una curva a la que ya todos llaman "la de las mujeres".


Cultura dice que el censo que reclama Garzón llevará años


El País- PEDRO ESPINOSA - Grazalema - 04/09/2008

miércoles, 3 de septiembre de 2008

González Morales imparte una nueva conferencia sobre prehistoria

El catedrático Manuel González Morales, codirector de las excavaciones de la cueva prehistórica de El Mirón, impartirá hoy, a partir de las 20 horas en el Gran Hotel Balneario, la décima ponencia del 18º Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo, la antepenúltima de las programadas este año por la Sociedad Prehistórica de Cantabria.

La ponencia de González Morales, '1908, el descubrimiento del arte prehistórico asturiano', sucede en el calendario de charlas de este año a la impartida por el prehistoriador francés Pascal Alard, director del Parque Prehistórico de L'Ariege.

El Diario Montañés- 03.09.08 - M. DE LA P. SANTANDER

Antonio del Real lleva al cine el asesinato de Escobedo


El alcalde presenta 'La Conjura de El Escorial', un filme histórico de intriga con Julia Ormond, Jason Isaacs, Jordi Mollá y Juanjo Puigcorbé en el reparto

El alcalde presenta 'La Conjura de El Escorial', un filme histórico de intriga con Julia Ormond, Jason Isaacs, Jordi Mollá y Juanjo Puigcorbé en el repartoEl Madrid del monarca que instaló aquí en 1561 la capital imperial, Felipe II, coprotagoniza con un reparto estelar La Conjura de El Escorial, filme de intriga y trasunto histórico, dirigido por Antonio del Real y presentado esta tarde por el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón en la Casa de la Panadería, balcón áulico a la ciudad de la dinastía austríaca, en plena Plaza Mayor.

La comparecencia de primer edil en la promoción de esta cinta, que incluye hasta el 30 de este mes una exposición sobre su rodaje, ha sido justificada por él mismo como un propósito de estímulo a la identidad turística de Madrid, donde, según ha dicho, "se han rodado el pasado año 60 películas, las tres cuartas partes de las rodadas en España y una quinta parte más que en el año anterior". Además, ha subrayado el alcalde, el creciente número de visitantes -614.463 el pasado año- marca un aumento del 11,8% en la capital mientras en el resto de España se amortigua. Ruiz Gallardón ha anunciado que a fines de este mes se instala en madrid la New York Film Academy, "que convertirá la ciudad en un gran plató y contribuirá a promocionar la imagen de Madrid en el exterior"

Julia Ormond, Jason Isaacs, Jurgen Prochnow, Jordi Mollá, Joaquim de Almeida, Juanjo Puiogcorbé, Blanca Jara y Fabio Testi, así como 60 actrices y actores más a las órdenes de Antonio del Real, componen el reparto de una cinta rodada entre septiembre y noviembre de 2007 en Madrid, San Lorenzo de El Escorial, la jiennense Úbeda y Ciudad Real, entre otras localizaciones. Versa sobre un episodio histórico controvertido y polémico: el asesinato de Juan de Escobedo (Joaquim de Almeida), secretario de Juan de Austria, hermano bastardo de Felipe II (Juanjo Puigcorbé), por inducción del consejero regio filipino Antonio Pérez (Jason Isaacs), en inteligencia con la princesa de Éboli (Julia Ormond), enfrentados ambos al duque de Alba (Fabio Testi). Los hechos se llevaron por delante la vida de la fámula morisca de Escobedo (Blanca Jara), ahorcada públicamente, mientras Pérez -amante de la princesa tuerta que moriría enclaustrada- huye de Madrid hacia Aragón; allí una rebelión a su favor, que derivó en la muerte del pundonoroso Justicia Mayor, Juan de Lanuza, permite al desleal secretario de Felipe II salir de España y desvelar secretos de Estado ante las Cortes de París y Londres, con un resultado catastrófico para los intereses políticos del imperio hispano, según el historiador y académico Manuel Fernández Álvarez, que ha estudiado la época profusamente. El psiquiatra Francisco Alonso Fernández, por su parte, ha investigado psicopatológicamente la personalidad del monarca, casado cuatro veces, al que singulariza de claustrofílico -amante de la secrecía- de decisiones tardías, tierno con sus hijas e implacable con su hijo Carlos.

Ríos de tinta corrieron sobre aquel episodio histórico -aún sorprenden los 11 años que duró el proceso contra Antonio Pérez, su fuga y su vendetta contra el rey- pero poco celuloide fiable al respecto, a juicio del director Antonio del Real: "Una reciente película británica sobre la reina Elisabeth tildaba poco menos que de subnormal a Felipe II, por lo cual es mejor que abordemos su figura desde aquí con el rigor histórico que merece". Del Real señala que en una conversación con el protagonista Jason Isaacs, éste le reveló que el rodaje le había permitido "descubrir que España fue un imperio", puesto que en el bachillerato que él estudió prácticamente se escondía este hecho histórico.

El director-productor ha invertido 15 millones de euros en la producción de la película, que se presenta doblada en español este viernes en Madrid. Del Real, que decidió rodar el filme en inglés para su proyección exterior, subraya que se tata de una cinta histórica de intriga "que no toma partido ni por Escobedo ni por sus asesinos, sino que describe los hechos de una manera trepidante y amena".

Una exposición en la subterránea Sala de Bóvedas de la Casa de la Panadería muestra hasta el 30 de septiembre, entre las once y las dos de la tarde, y las cinco y las ocho vespertinas, diez piezas del vestuario de la película diseñadas por Javier Artiñano, ganador de cuatro premios Goya, así como 21 espadas, dagas, ballestas, muebles, utensilios de tortura y de ambientación del filme. Además, el Patronato Municipal de Turismo programa de lunes a viernes a las seis de la tarde la visita guiada Felipe II y Madrid: de Villa y Corte, que recorre itinerarios de época, entre la Plaza Mayor, 27 y las Descalzas Reales.

El Pais- RAFAEL FRAGUAS - Madrid - 02/09/2008

Descubiertos los restos de la muralla que cercaba Jerusalén en tiempos de Jesús

La fortificación mide tres metros de altura y pertenece a la época de mayor esplendor de la ciudad

Arqueólogos israelíes han descubierto en el Monte Sión restos de la parte sur de la muralla que cercaba Jerusalén en el siglo I a.C., que arrojan luz sobre la ciudad por la que caminaron personajes como Jesucristo y Herodes. Tras un año y medio de excavaciones, la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) presentó hoy en una conferencia de prensa los resultados de un proyecto que ha puesto al descubierto partes de la muralla que rodeaba la Ciudad Santa durante la época del Segundo Templo (518 a.C. al 70 d.C.).

Según explicó el director de la excavación, Yehiel Zelinger, este descubrimiento "permite hacernos una idea más clara de lo que era Jerusalén en aquella época, que fue la de su mayor esplendor". "Sabíamos que existían los restos de la muralla y por dónde pasaban, pero nunca la habíamos visto y ahora estarán a la vista de todo el mundo", añade, y puntualiza que el muro tiene una altura de más de tres metros. Sobre esa muralla de la época del Segundo Templo ha aparecido otro muro del periodo bizantino (324-640 d.C.).

"El hecho de que haya dos murallas de distintas épocas una sobre la otra nos hace pensar que siguen una línea topográfica para proteger el centro de la ciudad", explica Zelinger, para quien este dato "ofrece esperanzas de que encontremos también restos de la muralla en la época del Primer Templo (el Templo de Salomón, destruido en el 586 a.C.)".

Los restos de la parte sur de la muralla de la Ciudad Santa ya fueron excavados hace cerca de 120 años por el arqueólogo británico Frederick Jones Bliss, que puso al descubierto los muros a través de túneles que con el paso del tiempo se habían vuelto a llenar de tierra. A través de un estudio de referencias cruzadas entre los mapas de la excavación británica y planos actuales de la ciudad, los arqueólogos del IAA determinaron dónde estaban los túneles y volvieron a excavar la zona, en la que encontraron restos de aquella primera exploración, como un zapato y trozos de botellas de cerveza y vino de hace más de un siglo.

EFE - Jerusalén - 03/09/2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

El secreto de la primera faraona

Sólo hubo en el antiguo Egipto tres mujeres faraón. Hatshepsut fue quien abrió el camino a Nefertiti y a Cleopatra. Pero la vida de esta mujer fuerte y misteriosa encierra enigmas aún no desvelados.
Dicen que cuando Egipto le agarra a uno por el cuello le posee para siempre. Y siempre es una palabra que parece haber sido inventada aquí.

Hace diez años que a Irene Egipto le salvó la vida. Más que Egipto, fue un faraón. Hatshepsut, el primer faraón que fue mujer, quinto de la XVIII dinastía, que reinó en el país de las Dos Tierras durante unos veinte años, en la segunda mitad del siglo XV antes de nuestra era, y cuya momia ha sido recientemente descubierta en los inabarcables sótanos del Museo Egipcio de El Cairo.

Lo políticamente correcto, hoy, sería llamarla faraona, y de hecho así suele hacerse en los más recientes escritos, pero a Irene, que guarda turno, desde hace casi una hora, en la cola especial que se ha habilitado para contemplar a la momia, y que ha llegado en metro desde su casa de Doqqi, para ahorrarse los atascos… A Irene la corrección política le importa una higa.

Piensa, y eso sí le parece correcto, que conviene reconocer en Hatshepsut al primer faraón que fue mujer, y olvidar esa manida cantinela del feminismo más beato: la primera mujer que fue faraón. No. Hatshepsut nació faraón. El hecho de que el suyo fuera el sexo inadecuado para la tradición establecida resultó una injusticia y el principal obstáculo a vencer, pero eso fue exactamente lo que la puso a prueba, lo que demostró su valía. Alguien, pasado el tiempo de su reinado, hizo destruir sus estatuas, sus efigies grabadas en la piedra. ¿Por mala, por adúltera, por impía? Nada de eso fue, según se ha encargado de establecer la más moderna arqueología.

Si el autor de la destrucción fue su hijastro Tutmosis III, con quien consta que tuvo una excelente relación, pese a reinar con él y a la misma o mayor altura, lo hizo para que la dinastía no tuviera que afrontar la vergüenza de que una mujer hubiera reinado tan bien

–por lo menos– como un hombre… A pesar de esta injusticia inferida a la memoria a través de la piedra, Hatshepsut y su obra más importante, su templo en Der el Bahari, sobrevivieron gracias a las inscripciones, estelas y bajorrelieves que dejó atrás con generosidad de agente publicitario. Su historia, narrada en vida suya en las paredes de su templo funerario, en los obeliscos erigidos por ella en Karnak o en la célebre Capilla Roja, no se limita a glorificarla. Oblicuamente, ha hablado a los arqueólogos de su inteligencia para conseguir el poder que le pertenecía por herencia, y de su astucia para justificarse de cara a las generaciones futuras. No era una mujer cualquiera, Hatshepsut. Ni un hombre cualquiera.

Cree Irene que Hatshepsut luchó toda su vida por el derecho de los faraones a ser mujeres, y no al revés. Durante décadas, mientras la arqueología fue un predio privilegiado para los hombres, a esta hija de Tutmosis I, esposa de Tutmosis II y madrastra-prima de Tutmosis III se la consideró una mala pécora que había usurpado el poder sirviéndose de los peores ardides. Todavía existen guías turísticas que hablan de Hatshepsut –que dejó tras de sí una vasta obra arquitectónica, numerosas expediciones comerciales que enriquecieron Egipto y una única pero contundente campaña militar– como de una “reina autoritaria”, mientras se considera el reinado de su hijastro, el tercer Tutmosis, como una etapa “larga y brillante”, lo que sin duda fue, aunque a las víctimas de sus diecisiete campañas militares quizá les pareciera más bien cruel. Por el contrario, arqueólogas y escritoras tan prestigiosas como plenas de rigor –Irene tiene en mente a Amelia Edwards y Christiane Desroches Noblecourt– han tratado al faraón-mujer con respeto, devolviéndole la dignidad; y sin embargo idealizando a Hatshepsut como si volcaran en ella sus propias frustraciones, sus desatendidos deseos.

¿Es eso lo que ella misma ha hecho?, se pregunta Irene. Es posible. No obstante, se acercó a la reina sin prejuicio alguno. Ni siquiera la conocía, la mañana en que Hatshepsut le salvó la vida.

Hace diez años, en noviembre de 1997, la afluencia de extranjeros al país de las pirámides se hallaba en su apogeo, a pesar de que desde 1992 se sufrían esporádicas oleadas de atentados que intentaban socavar la principal industria de Egipto, el turismo. Por entonces, Irene acababa de vender la pequeña imprenta de barrio que su marido y ella habían sacado adelante a trancas y barrancas. Últimamente sólo producía pérdidas. Muerto de repente el hombre, y entregada ella más a sus ensueños personales que al trabajo, le pareció que lo más sensato era deshacerse del negocio. Le pagaron un buen dinero por el local, y eso le permitió indemnizar razonablemente al único empleado que le quedaba y plantearse el futuro con relativa tranquilidad. Sentada a la mesa del comedor, bajo la lámpara de cuentas de cristal, Irene decidió realizar un viaje a Egipto. Durante toda su vida matrimonial –30 años; ella cumplió 50 al poco de quedarse viuda–, la pareja había invertido sus vacaciones en conocer bien Cataluña haciendo acampadas. “El coche, la tienda, los cacharros, el butanín y nosotros dos. ¿Para qué necesitamos a nadie más?”, repetía él, cuando Irene insinuaba que le apetecía otra modalidad turística.

Muerto el hombre, Irene se deshizo de todo –incluido el coche: nunca le interesó conducir–, antes incluso de vender el taller y de pensar en irse a Egipto. Tomada su decisión –sumergirse en un país poblado de cuerpos ajenos, autóctonos y turistas; gente con la que hablar, gente a la que mirar, gente que la miraría–, quiso salir enseguida, pero la agencia a la que acudió no encontró ningún viaje organizado para fecha tan inmediata. Había, sin embargo, una solución. Si no le importaba gastar más –y a Irene la idea de viajar sin butanín le compensaba por el desembolso–, podía volar por su cuenta a El Cairo y, allí, ponerse en contacto con un guía respetable con el que la agencia solía trabajar. Él no tendría inconveniente en buscarle un grupo al que podría añadirse.

Aquella misma noche, en el jardín del Nile Hilton, Irene recibió la visita del guía.

–Ha tenido usted suerte –le dijo–. Tengo un grupo formado por suizos, japoneses, alemanes… Hay uno que habla español, me parece que es colombiano. Si quiere, puede unirse a nosotros mañana por la mañana, en el Museo Egipcio. Por la tarde iremos a Luxor, pasaremos allí tres días. Dejaremos las pirámides para el final. Desde un punto de vista cronológico le parecerá incorrecto, pero no sabe usted qué buen recuerdo se llevan todos tras los espectáculos de luz y sonido, en Giza, de la última noche.

Quizá a su marido no le faltaba razón. Quizá ella no estaba hecha para viajar en grupo. Diez años atrás, en el mismo museo en el que ahora la distancia entre la taquilla y ella se acorta muy lentamente, porque el reciente desvelamiento de la momia de Hatshepsut ha excitado la curiosidad de los visitantes, Irene supo que no podía acompañar a aquella buena gente –los japoneses, que eran dos parejas, se encontraban en luna de miel; y, Dios, también había un niño, aunque hoy no recuerda cuál era su nacionalidad– durante el resto de sus vacaciones. Ni en lo que quedaba del día.

Sólo sabía que quería permanecer lo más posible delante de Hatshepsut, de su representación en esfinge, con melena de leona y barba rectangular; de sus pómulos redondos, su rostro felino, sus ojos claros y abiertos que parecían desafiarla. Entretanto, los otros revoloteaban en torno a la máscara de Tutankamón y sus tesoros, y lanzaban grititos ante las deformaciones físicas de las estatuas de Akenatón y de sus allegados.

Irene se detuvo ante aquella desconocida, pendiente de su mirada líquida, de su mirada limpia, y le entraron ganas de acariciarle la barba, de palmearle la grupa. Leyó la inscripción que figuraba al pie; no suponía nada para ella. Anotó el nombre y la dinastía y el lugar de procedencia en la palma de su mano, con un bolígrafo.

Como si hubiera escrito su destino.

Desconcertado, el guía aceptó su explicación de que debía quedarse en El Cairo –en el museo, junto a la esfinge– porque tenía una cita con unos parientes que la habían telefoneado por la mañana. Cogió un buen puñado de billetes y se los dio. El otro sacudió la cabeza y se alejó. No volvió a verle.

Adquirió cuantos libros pudo encontrar acerca de Hatshepsut y del Imperio Nuevo en la tienda del museo. Vagó después por la ciudad, encontró algunas librerías de viejo en donde había ejemplares en francés que se referían a la misteriosa mujer. En el hotel consiguió otro par de obras que hablaban de su templo funerario y de Senenmut, el mayordomo real, su hombre de confianza, quizá su amante, se decía, el arquitecto que había ejecutado las fantásticas obras proyectadas por el faraón-mujer y que, a su vez, había dejado huellas en la piedra de su importancia durante ese periodo.

Pasó la noche leyendo. Al amanecer podía medir el inmenso vacío que formaba su desconocimiento de Hatshepsut, de sus motivaciones, de su vida íntima. Pero sabía de sus logros. Y que su nombre significaba “La Primera entre las Nobles”, frase ritual que su madre exclamó al parirla en cuclillas.

Der el Bahari, en árabe, quiere decir “la casa del Norte”, no casa en el sentido hogareño –eso sería beit–, sino como acogida, como refugio. De ahí que muchos lo llamen “El Convento del Norte”. El acantilado, en el que el templo de impecable geografía y amplias terrazas se recuesta, forma una protección natural no sólo para el legado de Hatshepsut –el edificio se llamó Dyeser-Dyeseru, “esplendor de los esplendores”–, sino también para las tumbas del Valle de los Reyes, que se extiende al otro lado de este escarpado lugar, de una arisca belleza natural. El Valle de las Reinas, las tumbas de los nobles y las de los artesanos también reciben la solemne protección rocosa. De espaldas a este circo recio y resistente, contra la piedra, creció el templo de Hatshepsut, en la orilla izquierda del Nilo, mirando hacia Karnak –a cuya construcción ella contribuyó también en parte–, hacia lo que hoy es Luxor, edificado en el antiguo emplazamiento de Tebas. Esta magnífica ciudad, Tebas, fue convertida en capital de las Dos Tierras por la dinastía XVIII, cuyos faraones fortificaron al dios local Amón, nombrándole su principal protector, por encima de los otros dioses. Amón fue determinante para Hatshepsut.

Los libros que yacían sobre la cama y en el suelo de la habitación del hotel le contaban a Irene una misma historia con interpretaciones distintas. Hatshepsut era la primogénita de Tutmosis I y de su esposa real Ahmé, la sangre de la dinastía corría por sus venas por vía materna. Había sido educada para reinar, con preceptores que le hablaban lo mismo de batallas que de organización, de arte que de arquitectura, de historia que de jardinería. Pero su padre tenía varios hijos, habidos con una esposa secundaria, de los que sobrevivió uno: llamado también Tutmosis. En algún momento de su adolescencia, el faraón realizó con su primogénita un viaje iniciático por todas las ciudades importantes del Alto y el Bajo Egipto, lo que la hizo concebir esperanzas como heredera, plasmadas mucho más tarde en la piedra a través de los jeroglíficos. En la Capilla Roja de Karnak está inscrita la acogida que le dieron los dioses. Pero hay que tener en cuenta que, como casi todo lo que los faraones contaban de sí mismos, esto lo hizo grabar ella. ¿Mentía? ¿Se dotó de antecedentes falsos?

Pero Irene estaba cansada de leer. No se arrepentía de haber renunciado a la excursión con los otros. Le quedaba tiempo de sobra, volvería a contactar con aquel guía o con otro. Lo único que necesitaba, ahora que sabía lo que ignoraba, era volver a mirar los ojos de la esfinge.

Una barrera de seguridad rodeaba el hotel. No pudo salir. Policías, militares, hombres de paisano que hablaban por radio. En recepción se lo anunciaron:

–Ha habido un atentado en Luxor. Muchos muertos. Nadie de este hotel, afortunadamente. La agencia de turismo no trabaja para nosotros.

Un puñado de terroristas islámicos disfrazados de policías habían disparado contra los turistas cuando se encontraban en el templo de Hatshepsut o sus inmediaciones. Fue una masacre. Cincuenta y ocho extranjeros, cinco egipcios, entre ellos el guía. Persiguieron a quienes lograron esconderse en alguna tumba, los cazaron como a conejos. Con armas de fuego, con cuchillos. Una orgía de odio, fanatismo y sangre. Vio las imágenes por la televisión. El guía, dijeron, fue de los primeros en caer. No le cupo duda.

Aquella noche, Irene se durmió llorando, abrazada a los libros que hablaban de Hatshepsut.

A la mañana siguiente continuaban las medidas de seguridad en torno a los hoteles y a los lugares turísticos, al mismo museo. Mientras desayunaba conoció a un reportero argentino que acababa de llegar y que se disponía a partir hacia Luxor con su chófer. Irene le preguntó si podía llevarla.

–Sé hacer fotos –le dijo–. Présteme su cámara y pasaré por su fotógrafo. Le aseguro que es muy importante para mí. Ahora estaría muerta si…

Le contó su historia, el otro comprendió que podía incluirla en el reportaje, y accedió a que le acompañara.

Irene y su marido habían fotografiado los más remotos rincones de Cataluña, el románico, los Pirineos, el delta del Ebro. Nada, ni la Cataluña Norte, había escapado a su objetivo.

Pasaron las barreras. El templo no estaba totalmente cerrado al público. Un grupo de turistas escuchaba las explicaciones del guía, en una escena surrealista. A modo de justificación:

–El viaje está pagado. Teníamos que aprovecharlo.

Hasta el periodista cabeceó, con desaprobación.

Había restos de sangre: en el suelo, en las columnas. Los habían cubierto con arena, pero no fue suficiente. La arena se secó y voló durante la noche.

No fue la manera más apropiada de acercarse a la obra magna de Hatshepsut, aquella por la que la recordarán las generaciones venideras. Hatshepsut fue un faraón de paz, cuya fuerza y vigor no se expresaron en el aplastamiento de los otros, sino en la canalización de su ardiente deseo: reinar, tal como le correspondía, por herencia de sangre y por primogenitura. Ella descendía por línea materna de mujeres que lo dieron todo a Egipto, tanto en calidad de grandes esposas reales como ejerciendo de regentes. ¿Por qué, si Hatshepsut había recibido una educación esmerada, tenía que convertirse en esposa del deficiente de Tutmosis su hermanastro, de su misma edad, unos veinte años cuando se casaron, y él reinó como Tutmosis II?

Tutmosis murió joven. La reina le había dado dos hijas, Neferuré y Maiherpera, pero una esposa secundaria a la que llamó Isis como la diosa, para darle importancia, había tenido un varón al que pusieron otra vez Tutmosis, para que nadie dudara de que heredaría el trono.

Cuando enviudó, Hatshepsut era joven y vigorosa y conocía muy bien las tareas del reino. Se convirtió en regente del pequeño Tutmosis III. Con la ayuda del sumo sacerdote de Amón, Hapuseneb –cuyo poder sobre los otros dioses y sacerdotes dependía del favor de la regente– y, sin duda, de su amigo más íntimo, consejero y tutor de Neferuré, el arquitecto Senenmut, inventó lo que pasó a llamarse la teogamia, es decir, asignarse un nacimiento prodigioso, obra de los dioses –ya se había hecho en la antigüedad para asegurar la divinidad de los faraones–, que la predestinara como heredera del título del faraón.

Mientras las obras del templo dedicado a ella prosperaban, se fue grabando la leyenda según la cual el dios Amón, encarnado en la figura de su padre, Tutmosis I –no era cosa de que mamá Ahmés pudiera quedar para el futuro como una esposa descarriada–, fecundó a la mujer y engendró a esta hija.

Según se afianzaba en el poder, Hatshepsut complacía a Tutmosis III, que conforme crecía se convertía en un auténtico guerrero, bien cuidado por la que ya no era regente, sino tan poderosa como él, o más, porque tenía el control de los asuntos de Estado y todos los títulos que correspondían a un faraón. La estratagema del dios Amón como padre providencial se vio complementada con la de usar barba postiza y faldón masculino en las ceremonias públicas.

Entretanto, Neferuré, la hija mayor, era educada como lo había sido ella: para ser faraón. Resulta bastante razonable que Hatshepsut, que venía de un linaje de mujeres fuertes de sangre real, se dispusiera a perpetuar una dinastía femenina.

¿Eso explica que su nombre, el de su hija y el de sus colaboradores más cercanos desaparecieran repentinamente de los monumentos, que a partir de cierto momento ya no se les reprodujera o mencionara? Algo así sólo ocurre por muerte. Y es muy posible que las de sus validos y la de su heredera no fueran accidentales, aunque nadie haya podido demostrarlo hasta la fecha.

¿Fueron amantes Hatsephsut y Senenmut? A muchos les gusta creer que sí. No se conoce que el hombre –un sabio con un ego tan grande como la voluntad de su soberana– se casara o tuviera hijos. Tal vez era gay, se dijo Irene. Un gay dedicado a la arquitectura y la decoración que se enamoró perdidamente del faraón-mujer cuando lo vio con su barba postiza. Cualquier explicación es posible, pero es cierto que hubo amor. En el templo de Senenmut descubierto por el prestigioso arqueólogo español Francisco Martín Valentín –en lo que hasta entonces se creyó que era su segunda tumba– hay una inscripción mediante la que el favorito se definió así:

“Su sirviente en el lugar del corazón, que crea todo el placer del Señor de las Dos Tierras”.

Y ahora se halla aquí, en el museo, como aquel primer día, esperando contemplar la momia de quien le había salvado la vida. Sintiéndose compañera de Hatshepsut en el tiempo. Irene siempre ha detestado a los aficionados a la egiptología, que empiezan hablando de las pirámides y suelen terminar declarando que seguramente los faraones procedían de otro planeta.

Pero Egipto, el Nilo, las planicies antiguas, las tumbas, los cenotafios, los templos… Hatshepsut.

Murió de muerte natural, después de todo. Un absceso en la boca, una mala infección. A los cincuenta y tantos años, retirada voluntariamente del trono y en perfectas relaciones con Tutmosis III, tenía una salud desastrosa. Osteoporosis, un tumor en el abdomen y la dichosa llaga, precisamente producida por la rotura de un molar. Una de las raíces quedó en la dentadura de la momia. El molar, con la otra raíz, fue hallado en la caja que se encontró en su tumba –su cuerpo no estaba allí–, que llevaba grabado su nombre real y contenía su hígado y sus intestinos. Gracias a los escáneres que se le practicaron a ésta y a más momias, y al contenido de la caja, pudo determinarse sin lugar a dudas que la catalogada como KV-60-A era la momia de Hatshepsut. Llevaba 3.500 años durmiendo en el tercer sótano, con un molar de menos.

Descubrimientos tardíos, sorprendentes, que para nada cambiaban la naturaleza del verdadero misterio del primer faraón-mujer de la historia de Egipto.

Detenida entre los turistas, en aquella inmensa fila que parecía no moverse, Irene pasa revista a los últimos diez años de su vida, transcurridos en Egipto. Se ha enriquecido con su gente, con sus aglomeraciones, sus chismorreos, sus conocimientos. Ha aprendido a amarles y a detestarles, según su humor o según se le ofrecen. Le gusta desayunar habas –a su edad necesita hierro: Hatshepsut no tomó suficiente– y, en el fondo, se siente más afortunada que Champollion, que en las ruinas del templo de Deir el Bahari encontró alusiones a una soberana, y que Mariette, que descubrió los bajorrelieves que narraban el viaje comercial a tierras de Punt –¿cerca de Somalia?–, sorprendentemente encabezado por una reina. Superior a Naville, que reveló que no había dudas acerca de su existencia ni de su nombre, ni de que alguien la había querido tachar de la historia, haciendo picadillo sus efigies. A partir de Herbert Wilock –conservador de la sección egipcia del Museo Metropolitan de Nueva York–, que desde 1911 y durante alrededor de veinte años procedió al desescombro de su templo, empezaron a aparecer signos de la verdadera vida del faraón-mujer. Sus construcciones, sus obeliscos, sus expediciones… La versión de la madrastra usurpadora cobró cuerpo entre los arqueólogos; la de la heredera injustamente tratada, en el bando femenino.

No. No quiere ver su momia. Para ella sigue siendo la leona barbada, la poderosa efigie de ojos claros que le lanzó su bendición una década atrás, uniéndola a ella por lazos que nada tienen que ver con la muerte, sino con su eterna rival, la memoria, ese bien que las piedras transmiten y que Hatshepsut estuvo a punto de perder cuando gran parte de sus representaciones y estatuas fueron destruidas.

Irene abandonó la cola y se dirigió al interior del museo, a la galería en donde el faraón-mujer la aguardaba. Luego saldría a la calle, al bullicio de El Cairo, y respiraría hondo, como hacía desde que recibió aquella segunda oportunidad.

Inhaló contaminación, naturalmente. Feliz.

El Pais- MARUJA TORRES 31/08/2008


Tras la pista del peor desastre naval de Australia

Una investigación judicial reabre el misterio del hundimiento en 1941 del crucero de guerra 'Sydney' con sus 645 tripulantes a bordo

Nadie sabe aún cómo pudo suceder. El crucero HMAS Sydney, joya de la marina australiana, fue abatido en 1941 en la costa occidental australiana por un bote mucho menor, el navío alemán Kormoran, que iba camuflado como un bote comercial. Los 645 tripulantes australianos perecieron. Se sospechó que pudo intervenir un submarino japonés pero hasta ahora nadie ha conseguido explicar la tragedia. Ahora una investigación judicial va a abordar uno de los misterios más longevos de la historia de la marina de guerra australiana, según informa la edición digital de la BBC.

El HMAS Sydney era un crucero de guerra ágil y armado con cañones, ametralladoras y torpedos. El 19 de noviembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, su tripulación avistó en Shark Bay (en la costa occidental de Australia) una embarcación que se identificó como el bote comercial holandés Straat Malakka. Pero al acercarse, el navío abrió fuego. Se trataba en realidad de la nave de guerra alemana Kormoran, mucho más pequeña que el crucero australiano, pero que aprovechó el factor sorpresa. Las dos naves quedaron muy dañadas. La tripulación alemana fue rescatada por varios barcos. La del HMAS Sydney, sin embargo, se hundió al completo. Murieron los 645 tripulantes. Fue la peor tragedia de la historia de la marina de guerra australiana.

Han pasado 65 años y las causas del hundimiento aún no están claras. Se habló de que tuvo que ser un submarino japonés el que hundiera el Sydney, aunque Japón aún no había entrado en guerra. Ahora una investigación judicial intentará arrojar luz sobre uno de los grandes misterios de la Segunda Guerra Mundial. El hallazgo el pasado marzo de los restos hundidos de las dos embarcaciones reabrió el interés sobre el caso. La investigación comenzará esta semana con la audiencia de ex tripulantes australianos que habían navegado en el Sydney antes de que fuera hundido.

ELPAÍS.com - Madrid - 01/09/2008

Una cerveza con sabor a Prehistoria

Un microbiólogo estadounidense crea la bebida a partir de una muestra de levadura de hace millones de años

Un día antes del estreno de la película Parque Jurásico en EE UU, en 1993, el microbiólogo Raúl Cano anunció que había extraído el ADN de un viejo gorgojo (insecto coleóptero de pequeño tamaño) conservado en ámbar, algo parecido a lo que 24 horas después veríamos en el filme, donde los dinosaurios eran reconstruidos a partir del ADN de un mosquito también atrapado en esa resina fósil.

Pero Cano estaba más interesado en el Homo Sapiens evolucionado que hoy habita la Tierra que en esos reptiles extinguidos. Así que, dos años más tarde, en 1995, extrajo una bacteria viva de una abeja también preservada en ámbar con el fin de desarrollar nuevos antibióticos. Pero el experimento no funcionó. Y Cano decidió aparcar por un tiempo sus trabajos con las 1.200 muestras de microorganismos que había reunido.

Pero, más de una década después, los esfuerzos de antaño han dado resultado: la levadura encontrada en un ejemplar de ámbar birmano con una antigüedad de entre 25 y 45 millones de años ha fermentado, cuenta el diario norteamericano The Washington Post. El resultado es la cerveza Fossil Fuels, comercializada por la empresa Fossil Fuels Brewing Co., de la que Cano es uno de sus responsables, y cuyo lema es Tráete lo bueno de vuelta a la vida. "La levadura estaba adormilada, y fue al sacarla del ámbar cuando despertó, esporó y continuó reproduciéndose", ha relatado al periódico estadounidense Cano, de 63 años, actualmente director del Instituto de Biotecnología Medioambiental de la Universidad Politécnica de California.

El científico ha anunciado que destinará los beneficios de la venta de Fossil Fuels a financiar estudios sobre los biocombustibles, que podrían ser utilizados en la producción de cerveza.

De momento, la bebida de Cano está teniendo éxito. Según prestigiosos críticos, tiene un "característico sabor a clavo" que deja al final "un extraño gustillo a especia", lo que la hace "ideal para tomarla con unas tiras de pollo".

ELPAÍS.com - Madrid - 01/09/2008