miércoles, 20 de agosto de 2008

Restaurando Comillas

Hace unos días se inauguró en el edificio del antiguo Ayuntamiento de Comillas una pequeña muestra de las joyas artísticas que alberga el antiguo edificio de la Universidad Pontificia. Tras el traslado a Madrid de los estudios canónicos del Seminario, el edificio fue degenerándose por falta del necesario mantenimiento y cuando en 1993 lo adquirió Caja Cantabria, ya fue necesaria una fuerte inversión para sostenerlo, pero el alto coste de la rehabilitación paralizó las pretensiones de dicha entidad económica y social para instalar en sus dependencias un centro del altos estudios económicos. Las construcciones se seguían degradando y fue el Gobierno Regional quien con el apoyo de otras instituciones consiguió hacerse con la propiedad e iniciar un proyecto de restauración, que ya está en marcha y prevé disponer de una parte importante del edificio a principios del próximo año.

Ante estos avatares es difícil creer que el patrimonio artístico que contiene no haya sufrido grandes deterioros. Quizás menos de de los que se pensaban, pero puede afirmarse que con la restauración prevista se ha salvado el patrimonio de la Pontificia.

La exposición 'Restaurando Comillas '08' pretende ser el comienzo de una serie de exposiciones que, durante el periodo en que se desarrollen las obras, vayan mostrando al público -primero sin duda a los vecinos de Comillas- la riqueza y calidad de las piezas artísticas que puedan ser trasladadas, así como poner en valor este patrimonio que está llamado a ser un gran reclamo para el turismo cultural de la villa y de la región. Porque una parte considerable de la obra pictórica y escultórica es monumental, es decir, que se encuentra formando parte de elementos estructurales del inmueble y no es fácil ni correcto separarla del mismo para una exposición. Habrá que esperar a que finalicen las obras (alrededor de tres años) para poder contemplar 'in situ' la excepcional decoración de la iglesia mayor con sus murales, tallas, vidrieras, mosaicos, cerámica, mobiliario, estucos, e incluso el órgano. Sin embargo, ya podemos disfrutar de una serie de obras emblemáticas -singulares en el patrimonio artístico de Cantabria- que se encuentran en proceso de restauración y que son muy significativas para valorar la riqueza y el carácter del conjunto artístico. Algunas de ellas se muestran en esta exposición; las vidrieras de Doménech, las tablas pictóricas, el sitial pontifical, un pinjante del artesonado de la biblioteca y fragmentos de mosaico, estuco y cerámica esmaltada.

Vidrieras de Doménech

Las dos vidrieras que diseñó Doménech para la ventanas altas de la escalera principal que sube al Paraninfo, constituyen un referente dentro del diseño modernista catalán. Se realizan hacia 1890 para dotar de luz al nuevo y extraordinario artesonado en el que destacan las cuarenta «gárgolas» que representan animales reales y fantásticos, quizás la obra más espectacular del conjunto . Se construyen las ventanas en piedra de Escobedo pulida, cuyos arcos y columnas formarán el bastidor de los paneles de vidrio. El diseño es novedoso, no tanto por el tema -las hojas de cardo y flores que conllevan un contenido simbólico relativo a la pureza, sino por la estructura compositiva, simétrica y orgánica y por su colorido, en el que se yuxtaponen colores secundarios y complementarios. Pueden considerarse entre las primeras vidrieras en las que el Modernismo ya está consolidado. Según su restaurador, el afamado vidriero segoviano Carlos Muñoz de Pablos e hijos, es seguramente la mejor vidriera del modernismo catalán, anterior a las de Palau de la Música de Barcelona.

Las doce tablas pictóricas que se presentan corresponden a los seis retablos que ornamentan las capillas laterales de la iglesia mayor del centro. Fueron realizadas en 1892. Firmadas por reconocidos pintores del modernismo catalán - Joan Llimona, Josep María Tamburini y Eduard Llorens- son muestras de la mejor pintura de la Pontificia. Representan a la Virgen y a santos patronos de los promotores o sus familiares: S. Claudio, San Luis, San Genaro, San Eusebio, junto a otros de la orden jesuítica. Su estilo se relaciona con la corriente pictórica de los Nazarenos alemanes, que pretendían recuperar la pintura gótica del siglo XV, con sus fondos dorados y el realismo de la fisonomía.

En algunas aún no se ha completado el proceso de intervención, para que se perciba la diferencia con las ya restauradas. El trabajo en madera significó una aportación fundamental al edificio , como se observa en la abundancia de zócalos y artesonados en el vestíbulo, claustros, dependencias nobles, como paraninfo y biblioteca, o los bancos de la iglesia y capilla doméstica.

Ejemplo de ello es un pinjante del artesonado de la Biblioteca, que se encontraba junto al vestíbulo. Se trata de una notable obra en madera, de gran perfección y complicado diseño, que se realiza por artesanos de Cabezón de la Sal, casi la única referencia a Cantabria dentro del la obra artística del Seminario, ya que todo se solía traer ya realizado desde Barcelona. Otra obra excepcional es el Sitial del Paraninfo, en madera de nogal, con talla de gran calidad. En su parte inferior refleja un diseño tradicional barroco, siguiendo el modelo de Bernini para la Cátedra de San Pedro del Vaticano. Se remata con la tiara pontificia.

Otros objetos que pueden contemplarse en la exposición son la Maqueta , realizada en 1950, que representa los tres edificios y el proyecto de ampliación que se iba a abordar en 1950, con la remodelación de la fachada del Seminario Menor (2º edificio) el cerramiento del mismo por la parte norte y la erección de una gran torre en el centro del patio, que iba a ser la Biblioteca.Varios fragmentos de cerámica, realizados en el taller valenciano de Vicente Ros, sobre diseño de Domènech. Con ellos se recubre exteriormente la iglesia y la portalada de acceso a la finca, integrando así las formas neomudéjares en la estética modernista.

Y un friso de mosaico, realizado por el italiano Mario Maragliano, del taller de Domènech. Se basa en formas clásicas pero con un matiz estilizado que le acerca al modernismo. Se completa la muestra con material de información y apoyo, con paneles explicativos sobre los artistas participantes, la escalera monumental y la intervención restauradora. Además de un audiovisual que relata en imágenes la evolución histórica del edificio, desde sus primeros proyectos hasta la actual restauración.

Esta exposición ha sido posible gracias a la intervención y colaboración de todos los estamentos que forman parte del proyecto restaurador, como la SAICC, la UTE (Sacyr, Acciona, Emilio Bolado y Cenavi), KALAM, así como la inestimable colaboración del Ayuntamiento de Comillas, para cuya villa esta muestra significa recuperar su memoria histórica y una parte esencial de su vida y su paisaje.

(El diario montañés (14-8-2008)

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